Diciembre 09, 2008

¿Por qué no le preguntas de qué se ríe el lama?

En cierta oportunidad, fui con un joven paciente que sufría depresión a escuchar a un lama tibetano que acababa de llegar a Buenos Aires y que daba una conferencia en el Teatro General San Martín. Le dije a mi compañero:

- ¿Por qué no le preguntas algo?
- No se me ocurre nada -me respondió.
- Mira -le sugerí-, ¿por qué no le preguntas de qué se ríe el lama?

El muchacho junto energía y lanzó, con voz firme, el gran interrogante.
El monje volvió a sonreír, ostensiblemente festivo, inocente, con una beatitud conmovedora. Respondió:
- Mi superior me eligió para que viniera hasta aquí a dar un ciclo de charlas; todo un honor y una gran responsabilidad. Ello me puso muy contento. Dejé el monasterio con la oportunidad de asumir un viaje de descanso, porque hasta de los monasterios es bueno tomarse vacaciones de vez en cuando; tuve entonces una gran alegría. El avión salió puntual, no cayó, y la comida estaba sabrosa. Compartí todo el viaje con una señora sumamente simpática. Aterrizamos bien en Ezeiza, el clima era muy agradable, templado, había dejado el frío del Tibet. Me instalaron en un muy confortable hotel. Todo salió perfecto. Estaba muy contento. Llegué a esta sala, y estaba repleta de gente; una sorpresa muy grata. El público me ha escuchado con maravillosa aceptación, esto me dispone a estar sumamente complacido. Además, usted me hace una pregunta oportuna e inteligente. Estoy muy pero que muy contento y agradecido: ¿cómo no va a reír el lama?

Nos fuimos del teatro muy alegres; el lama nos había enseñado a sumar.

Fuente: Cuentos para regalar a las personas que más quiero, Enrique Mariscal


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Publicado a las 01:48 PM | Categoría: Stories
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