Mayo 28, 2010

Creer en uno mismo

El escultor Policleto el Viejo empezó a esculpir simultáneamente dos esculturas iguales: una la trabajaba en público y la otra la creaba a escondidas, en un taller en los alrededores de Atenas. Mientras esculpía la primera, él hacía caso de todas las críticas, consejos y sugerencias que le ofrecían las personas de su entorno. Por el contrario, cuando trabajaba en la otra escultura, se dejaba guiar sólo por su inspiración.

El tiempo fue pasando y al cabo de unos meses, cuando ya estaban acabadas las dos esculturas, las expuso juntas: una enfrente de la otra. Para la primera –aquella que reflejaba las opiniones e incorporaba las críticas que los ciudadanos hicieron en su proceso- sólo hubo censuras, mientras que para la otra –la que había hecho respetando su propia inspiración- todo fueron elogios unánimes.

Fuente: el blog de Fernando López

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Publicado a las 10:51 PM | Categoría: Stories
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