Julio 07, 2007

¿Qué es lo esencial de vuestra existencia?

En un seminario en Estados Unidos, en la famosa Universidad de Harvard, contrataron a un anciano profesor de filosofía para que diera una conferencia ante los más altos dignatarios del planeta.

El tema era el tiempo.

Estos hombres y mujeres, responsables del destino del mundo, estaban muy ocupados y el profesor sólo disponía de una hora para dispensar sus enseñanzas. Se presentó ante la ilustre reunión y saludó con una sonrisa. Escrutó los rostros lentamente, uno por uno. Su actitud tranquila contrastaba con el estrés de su auditorio.

Sin pronunciar palabra, se inclinó y tomó un gran tarro de cristal transparente que había debajo de la mesa y lo colocó con precaución delante de él. Sus gestos eran lentos y tranquilos. Luego sacó, también de debajo de la mesa, una docena de piedras del tamaño de una naranja y las metió una tras otra en el frasco. Cuando lo llenó y fue imposible añadir una sola piedra, alzó suavemente los ojos hacia el auditorio y preguntó:
- ¿El tarro está lleno?
Todos contestaron:
- ¡Sí!
Disfrutó de su efecto y continuó:
- ¿Eso creéis?

Se inclinó de nuevo y tomó de debajo del pupitre un saco de guijarros. Lentamente, los echó encima de las piedras. Luego sacudió ligeramente el recipiente. La gravilla se filtró entre las piedras... hasta el fondo.

El profesor miró a su auditorio y preguntó:
- ¿Ahora está lleno?
El público, perplejo, dudaba qué contestar cuando alguien exclamó:
- ¡Probablemente no!
- Bien - opinó el sabio.

Con infinitas precauciones, sacó de debajo de la mesa un cubo de arena y vertió su contenido sobre las piedras. La arena se filtró entre las piedras y la gravilla.
Preguntó de nuevo:
- ¿El tarro está lleno?
- ¡No! - exclamaron los espectadores.

Y como todos esperaban, sacó una jarra de agua y llenó con ella completamente el recipiente.
- Bueno, me parece que ahora sí está lleno.
Y el público le dio la razón.

- ¿Qué gran verdad nos enseña este experimento? - preguntó el sabio a su auditorio.
Pensando en el tema del curso, la gestión del tiempo, uno de los dirigentes se atrevió a contestar:
- Nos ha querido demostrar que el tiempo se puede comprimir y que, aunque la agenda esté sobrecargada, es posible añadir más citas.
El maestro sonrió.
- No. La gran verdad que nos enseña este experimento es que si no hubiera empezado por las piedras más grandes, no habría podido meter todo.

Un profundo silencio recibió sus palabras. Todos iban tomando conciencia de la evidencia de éstas, aunque sin comprender del todo su sentido.
- Teneis que plantearos una pregunta. ¿Cuáles son las piedras más grandes de vuestra vida? ¿Cuáles son vuestras prioridades absolutas? Es decir, ¿qué es lo esencial de vuestra existencia?
¿La familia?
¿La salud?
¿Los amigos?
¿Hacer realidad un sueño?
¿Defender una causa?
¿Aprender?
¿Perder el tiempo?
¿Ser felices?

La lección que aprendemos de este experimento es que siempre hay que dar prioridad a lo ESENCIAL y meterlo en la cesta primero, porque, si no, podemos perdernos algo importante de nuestra existencia.. Si damos prioridad a las menudencias (la grava, la arena), nuestra vida no irá a lo ESENCIAL.

Los presentes escuchaban en silencio estas frases llenas de sabiduría.
- Así pues - añadió el viejo profesor -, debéis preguntaros cada día: cuáles son las piedras grandes de mi vida para meterlas en el tarro las primeras.

Tras estas últimas palabras, el anciano profesor saludó a su auditorio y salió lentamente de la sala. Los asistentes, conmovidos hasta las lágrimas por esta lección de sabiduría, aplaudieron.

Fuente: "Si pudiera volver a vivir", Catherine Rambert


Technorati tags: , , ,

Publicado a las 10:23 PM | Categoría: Stories
Envía este post a Menéame | Envía este post a Del.icio.us | Envía este post a Digg | Envía este post a Technorati




Comentarios

1 Comentario/s

Otra interpretación de este ejercicio motivó a Francisco Puche Vergara a crear el teorema de los huecos, para explicar cómo ante la concentración del mercado en unos cuantos grupos multinacionales, los espacios que estos dejan son más grandes, permitiendo la supervivencia, en su caso, de las pequeñas librerías.

Además hace una demostración geomética muy fina. Te gustará. Lo encontrarás entre la página 35 y la 48.

También tiene su toque la correspondencia con el profesor que le explicó la historia, José Luis San Pedro, en la facultad de economía, después de 25 años.

http://www.libreriaproteo.es/electronicos/librero_apuros.pdf

Quizás también habría que considerar el tamaño y el número que deseamos de piedras grandes, tanto para desarrollar su potencial como para gestionar los huecos.

Publicado por: Olman a las Julio 16, 2007 06:21 PM




Envía este post